lunes, 21 de diciembre de 2009

La Visita: Jose Luis Povo.

Me apetecía hablar un poco de la línea clara.
Así pues, me puse en contacto con el amigo Jose Luis Povo, creador de Mis Comics y Más, el que es, posiblemente, el blog donde más, y mejor, información podemos obtener de esta forma de entender la historieta.



Jose Luis, amigo desde hace un tiempo de La Caraviñeta, no dudó ni un instante en hacernos una Visita y vino, como era de suponer, cargado hasta los dientes de tebeos.
De todos los que traía, algunos totalmente desconocidos para el que esto escribe, me llamó la atención uno en concreto, sus páginas no eran aún más que bocetos a lápiz. ¿Qué es esto? - pregunté asombrado- ¿Acaso posees algún original de uno de estos autores?. No, no, que va! - exclamó Jose Luis - Es un comic en el que me encuentro trabajando en estos momentos, ¿Acaso no has visto en mi blog mis antiguas historietas?.

Así, hablamos de la fantástica pinta que tenía su proyecto y también, y como es lógico, de la línea clara, donde dejó muestras de lo mucho que sabe al respecto.

Tras la Estela de Hergé.




El 3 de marzo de 1983, un día como cualquier otro, llegué al colegio (contaba entonces 15 años) y mi amigo Ángel llegó poco después exclamando:”ha palmado Hergé!”.A esas alturas había leído varias veces a cada uno de los 22 álbumes de Tintín. Llevaba 8 años, desde que salió Tintín y los Pícaros, fijándome en las estanterías de El Corte Inglés para ver si aparecía ese nuevo álbum en el que se decía que el maestro estaba trabajando. Ante la ausencia de nuevos libros de Tintín, llevaba algún tiempo preguntándome si existían otras series parecidas en las que poderme refugiar bajo el conocido lema” a falta de pan buenas son tortas”.

Inicié entonces un camino de baldosas amarillas que voy a tratar de contar lo mejor que pueda para compartirlo con los lectores de La Caraviñeta, respondiendo a la amable invitación del amigo Angux.
Con motivo de la muerte de Hergé se publicó el CAIRO ESPECIAL HERGÉ, revista excepcional que a muchos nos permitió, entre otras cosas, saber algo más sobre otros dibujantes afines a Hergé. A través de dos artículos, firmados por Ignacio Molina y Ramón de España respectivamente, pude acercarme, por un lado, a la obra de los colaboradores de Hergé (Edgar P.Jacobs, Bob de Moor y Jacques Martin) y, por otro, a los autores que en los años ochenta recogían el testigo de Hergé de una u otra forma, y que pertenecían a lo que ha dado en llamarse “Escuela de la Línea clara”. A lo largo de este artículo me referiré varias veces a este CAIRO, que para mí fue el hito de salida del camino por la estela de Hergé, y voy a ir dando mi visión personal de los comics y autores que allí se citaban, siguiendo así un hilo conductor del que quedan fuera, lo sé, otros autores, también influenciados por Hergé, como Tibet, Vandersteen, Craenhals, etc. , sobre los que os invito, si tenéis interés, a conocer un poco a través de mi blog mis comics y más.

Precisamente pocos meses antes de ese 3 de marzo había descubierto a Blake y Mortimer, de Edgar P. Jacobs, a través de “El misterio de la gran pirámide”, serie que acababa de empezar a publicarse, por primera vez en España, por Grijalbo. Aunque ignoraba que su autor, Edgar P. Jacobs, había sido colaborador de Hergé, me llamó la atención la similitud entre su estilo de dibujo y el de Tintín. Me abalancé sobre Blake y Mortimer con esa idea de encontrar algo parecido a Tintín, pero en seguida me di cuenta de que ambos universos eran muy diferentes.



Gráficamente, Jacobs va abandonando poco a poco la línea clara de “El misterio de la Gran pirámide” y su dibujo se va haciendo más realista, sin perder ese tono teatral que para mí es uno de los rasgos que más le caracterizan. Lo que más eché de menos en sus aventuras fueron los gags y en general el sentido del humor que envuelve a las historias de Tintín. Eso no quita para que con el tiempo me fuera haciendo con toda la colección y me fuera dejando envolver por esa combinación de misterio, ciencia ficción y flema británica que caracterizan los álbumes de estos héroes. Las diferencias entre Hergé y Jacobs, y la dimensión misma de la
obra de este último, me parecen suficientes para no considerarle un seguidor o discípulo de Hergé, sino un clásico en sí mismo.



Siguiendo con los colaboradores de Hergé, el que a priori parece que ofrece al lector de Tintin más posibilidades de disfrute es Bob de Moor, por la similitud que presenta (insisto, a priori) su personaje Barelli con Tintín. La similitud es tanto gráfica como en la temática de las historias. El dibujo de las historietas de Barelli recuerda muchísimo, sobre todo en los últimos a álbumes, al de Tintín. No en vano De Moor fue durante los últimos años de vida de la serie Tintín, la mano derecha de Hergé, y a su plumilla debemos el 100% de álbumes como Tintín y los pícaros o el remake de La Isla Negra. Barelli es un actor de teatro dado a meterse en follones, que de vez en cuando utiliza fuera del escenario su habilidad para caracterizarse, cuando le conviene para salir con bien de los enfrentamientos con villanos de la peor especie en los que se ve envuelto.



Ante este atractivo planteamiento, me puse a leer con ilusión la primera aventura de Barelli y me encontré con que, si Tintín se lee de un tirón, Barelli me resultaba tan aburrido que me costaba trabajo terminar el álbum. Primera pista de que algo muy especial debe tener Tintín para que el más cercano colaborador de Hergé no consiga acercarse ni de lejos al resultado de su maestro. Después he conocido sus otras obras Johan et Stephan (aquí Oscar y Julián), que me han dejado también bastante frío, y Cori el Grumete. Ésta última, curiosamente en la que De Moor más se aleja de Tintín, me parece su obra más lograda. Aunque aquí se ve a De Moor algo incómodo en el dibujo de los personajes, las historias tienen más intensidad y mantienen mejor el interés.



El siguiente paso era abalanzarme sobre las principales obras del otro gran discípulo de Hergé, Jacques Martin: el galorromano Alix y el periodista Lefranc. Cuál no sería mi sorpresa al ver que se trataba de comics muy serios, que se me antojaban muy diferentes a Tintín, tanto por el mayor realismo del dibujo como por el carácter dramático de las historias. Si en Blake y Mortimer casi no había humor, aquí sí que estaba ausente por completo.
En una segunda visita, años después, a los comics de Jacques Martin, ya sin la obsesión de buscar ese clon de Tintín que a mis quince años había buscado desesperadamente, los he apreciado mucho más. Alix es una serie muy sólida, con un gran cuidado por el detalle y la verosimilitud histórica, con un dibujo riguroso y de gran calidad. Los personajes son más realistas que en Tintín, y eso es coherente con el hecho de que las historias que se cuentan también tienen carácter más serio. Respecto al dibujo de los fondos (paisajes, ciudades, etc.), si los miramos con detenimiento, nos daremos cuenta de su parecido con los de la etapa de Tintín “El asunto Tornasol” o “Stock de Coque” y se evidencia que fue Martin quien se ocupó de dibujar los fondos de estos álbumes de Tintín. Hace poco he sabido que algunos gags geniales que aparecen en Tintín en esa época, como el famoso del esparadrapo de “El asunto Tornasol”, se deben a Martin. Parece ser que se su capacidad para el humor la reservaba para su trabajo con Hergé. Las aventuras del periodista Guy Lefranc, la otra gran serie de Martin, también me han proporcionado momentos de disfrute, una vez que entré al trapo en su mundo de amenazas globales y armas absolutas. Se trata de una serie que por su temática y tono, encuentro más cercana a Blake y Mortimer que a Tintín.



Podríamos decir que Martin se fue de los estudios Hergé no para hacer “más de lo mismo” en solitario, sino para hacer cosas muy diferentes, y de hecho después ha ido creando su propia escuela, hoy plenamente viva y en activo, al igual que el maestro, y que ha dado vida a un buen número de otras series (Jehn, Orion, Keos, Arno y Löis).

Como decía antes, el otro mundo que se abrió ante mí gracias a aquel CAIRO ESPECIAL HERGE fue el de los historietistas de línea clara que en esa época estaban firmando obras en las que, de un modo más o menos explícito, se percibía la influencia de Hergé: Ted Benoit, Floc´h, Yves Chaland, Dick Briel y Tardi. Aunque reconozco que agrupar a los artistas en corrientes o escuelas suele ser útil, no soy demasiado amigo de las etiquetas, y de hecho creo que en una lista de sólo cinco dibujantes, como la que acabo de poner, se encuentra gente con rasgos muy distintos. En el caso de Benoit y Briel, el parecido con Tintín es más evidente. Floc’h y Chaland y aúnan, como veremos, otras influencias, consiguiendo un resultado más personal. Y en el caso de Tardi, más todavía, con lo cual deliberadamente dejo su obra, fascinante y única, fuera del alcance de este artículo.

Benoit, responsable de haber dado base teórica a la línea clara en su libro “Vers la ligne Claire”, consideró en un momento dado de su carrera que había dado con un estilo, heredero directo del de Hergé, que se ajustaba perfectamente a las historias que quería contar, y que ese iba a ser a partir de entonces su lenguaje gráfico. Abandonó pues el trazo underground de obras suyas anteriores como Hospital para entregarse a la estética hergeiana. Y a fe que el resultado resulta atractivo. Al acercarnos a su obra Berceuse Electrique, (a la que por cierto dejaba como un trapo Ramón de España en el artículo de Cairo), vemos cómo se crea ante nuestros ojos toda una ciudad imaginaria, Metrópolis, que se desarrolla en el futuro pero con la estética de las urbes americanas de los años cincuenta. Coches, ropa, diseño, arquitectura, etc., nos trasladan a esa épica mítica, y estéticamente el resultado está logradísimo. El empleo del blanco y negro contribuye también a evocar el cine negro norteamericano de aquella época. A pesar de ser en blanco y negro, no carga con sombras las páginas, si no que utiliza la escala de grises (Podemos hablar de un dibujo en blanco, negro y gris). La única pega es que las páginas resultan un poco plomizas, quizá les habría hecho falta algo más de blanco.



El argumento de esta nana eléctrica, inverosímil y rebuscado, es una de las causas del vapuleo que le propinó el amigo Ramón de España. Sin embargo, yo le veo su gracia y me recuerda por momentos al cine de Hitchcock, o las novelas de Raymond Chandler, en las que se van concatenando escenas y situaciones que te van intrigando y a las que no encuentras en principio ninguna explicación. La falta de “pies y cabeza” de la historia, que criticaba De España, me parece un rasgo intencionado por parte de Benoit, que está en la base de todo.



Así pues, en nuestro camino siguiendo la estela de Hergé, creo que Benoit es una escala obligada y la mejor muestra de que integrar influencias suele dar resultados interesantes; en este caso, se plasman en una sola obra la pasión de Benoit por el cine americano clásico con la estética tintinesca, y ambas cosas casan bien.

Algo parecido podemos decir de Floc’h y Rivière cuyo personaje Francis Albany llenaba la portada del nº 1 de CAIRO. Joan Navarro quiso estrenar su revista con “Dossier Harding”, una intriga policíaca al estilo de Agatha Christie, segunda entrega de su trilogía inglesa. Más tarde nos ofreció la primera, “Cita en Sevenoaks”. Pero sin duda eligió Dossier Harding para empezar porque en ella el estilo de dibujo de Floc’h estaba más depurado. Recuerda a Tintín, pero los personajes tienen unas proporciones algo más realistas, como en Jacobs. Los rostros también son menos esquemáticos que en Tintin, pero conservando el lenguaje de línea clara, sin sombras ni excesivo detalle en los rasgos. Esta estética le va bien al ambiente de intriga amable, de novela policíaca británica, de las historias escrita por Rivière. En el modo de dibujar a las mujeres, podemos decir que Floc´h parte de cero si se fija en Hergé y Jacobs, pues en la obra de éstos estaban casi ausentes. Aquí se trata de mujeres bellas y elegantes que nada tienen que ver, por ejemplo, con la Castafiore. Y he de decir que consigue unos personajes atractivos y elegantes.



En la parte que le toca a Rivière, el guión, podemos decir que su pretensión está lejana de querer construir una historia que se parezca a las de Tintín. La influencia del maestro está presente, sí, pero de forma sutil, pues ni las historias que se cuentan ni los recursos narrativos nos remiten al maestro de forma explícita o literal.
Un ejemplo más de integración de influencias con un resultado afortunado.



Otro de los autores que por aquella época homenajeaba abiertamente a Hergé era Yves Chaland, a través de su personaje Freddy Lombard. Podemos decir que es un caso aparte en la lista, pues se basa en Hergé, pero también en Franquin y Tillieux, y todo ello aportando un trazo personalísimo que tuvo una importante influencia en autores posteriores y que guarda, por cierto, bastante parecido con el de su contemporáneo Serge Clerc.



Esta línea moderna tuvo un eco importante en la de los dibujantes de la escuela valenciana y otros autores que mostraron sus obras en las páginas de CAIRO. Desgraciadamente, Chaland murió prematuramente, pero le dio tiempo a dejarnos, aparte de unas pocas historietas de Freddy Lombard, las de otros personajes como Bob Fish, Adolphus Claar y el joven Albert. Para mí es un buen ejemplo de autor que homenajea a los clásicos con intención de trascenderlos con un impulso moderno, y emprendió un camino que podría haberle llevado más lejos aún de no haber muerto tan joven.



Y nos queda hablar del holandés Dick Briel, autor de las aventuras del profesor Palmón, (por emplear el nombre con el que lo conocí en CAIRO; originalmente se llama Palmboom, en Juventud se tradujo como Palmera y en los países francófonos como La Palme). Palmón es un científico de mediana edad dado a meterse en líos a la primera de cambio; su aspecto poco atlético, unido a su condición de científico y su arrojo a la hora de pasar a la acción, hacen que recuerde un poco al profesor Mortimer.



Su partenaire, Thomas Dibbet, es un joven cuya única pretensión parece ser no complicarse la vida, lo cual contrasta con el carácter entrometido de su jefe. Parece curioso que, a pesar de ello, permanezca siempre fielmente al lado de su jefe. De vez en cuando, expresa tímidamente su disgusto por protagonizar situaciones en las que, sin comerlo ni beberlo, corre peligro su integridad física. Dibbet recuerda físicamente a Tintín; su rostro ovalado le hace parecer Tintín disfrazado con unas gafas y una peluca. De las series que hemos mencionado, la de Palmón es la que reúne más elementos hergeianos: un científico sin escrúpulos (Philpotts), una isla misteriosa, un arma de destrucción masiva, o una expedición a un país remoto con consecuencias inesperadas para sus miembros. Todo ello con un dibujo que recuerda mucho al de Hergé, si bien los personajes son menos cabezones que los del maestro, lo que les da un aspecto más real. Briel sitúa a los personajes en una época cercana a “las siete bolas de cristal” o “El asunto tornasol”.



Dicho esto, cabe preguntarse: ¿por qué Ramón de España en el mencionado artículo ponía a caldo a Briel? Le acusaba de servilismo, de copiar al maestro sin reinterpretarlo ni aportar nada nuevo. Bueno. A mí no me parece suficiente para descalificar una obra tan trabajada, y gráficamente tan conseguida. Pero lo que sí me pasa es que al terminar de leer una historieta de Briel me queda como una sensación de vacío. Aun habiéndola disfrutado, es como si echara algo a faltar. Me asalta la idea de que Tintín sólo hay uno, de que cuanto más nos aproximemos a su estilo, a los elementos que Hergé empleaba, en el guión y en el dibujo, más nos daremos cuenta de que en Tintín había algo más, algo intangible, que es lo que lo ha hecho tan grande.

20 comentarios:

PAblo dijo...

Gran artículo.

Impacientes Saludos.

Jaime Sirvent dijo...

Impresionante recorrido por la línea clara, enhorabuena José Luis.

Toni dijo...

Realmente bueno esta entrada, me ha encantado.
Cambiaria mi escaso y pésimo ingles por las suficientes nociones de frances para leer linea clara no editada aquí.
Tengo los tintines tan grabados en la memoria que no los releeo hace una eternidad pero sería gozoso hacerlo otra vez...estoy seguro.
Saludos.

Blueberry dijo...

Un fuerte aplauso. A mí también me "marcó" mucho la revista Cairo, con tantos autores tan desconocidos para mí...debo de decir que las Aventuras del Profesor Palmón me parecieron siempre flojas, al igual que las de Blake y Mortimer. Sin embargo, la trilogía inglesa, y especialmente las obras de Chaland, me "chalan".
Tambien podrías incluir a Goffin y Riviere, con su "La red Madu" publicado en los primeros números de Cairos y que nos recordaste hace no mucho tiempo.

jose luis harmonies dijo...

Muchas gracias a todos, me alegro de que os haya resultado interesante este rollo que os he soltado, gda gusto venir por aquí de visita.
Blueberry, tienes mucha razón con lo de la Red Madú, ha sido un imperdonable olvido, del que yo mismo me estaba dando cuenta ahora al releer el artículo.
Saludos!

Robur dijo...

Muy interesante una pena que muchos de estos tebeos sean dificiles de encontrar y algunos imposibles. Y de la liena clara de hoy que opinas? A mi me gusta mucho La vida de Victor Levalouis de Stanislas y Rullier. Considerais a Emile Bravo un autor de linea clara?

Gelito dijo...

Jose Luis, no has soltado ningún rollo. Felicidades por el artículo. A mí me pilló también la muerte de Hergé en clase, y fué un gran golpe.Disfrutaba como un poseso leyendo y releyendo historias, y recuerdo aún hoy cómo ahoraba con grandes dificultades las 600 pesetillas (creo) que me costaba un nuevo album. De los que has mencionado dentro del estilo de linea clara sólo Alix llegó a gustarme, quizá porque iba de romanos,tema que siempre me gusta. Para mí Tintín es inimitable, él y sobre todo el elenco de personajes que lo acompañan, de los que ninguno absolutamente tiene desperdicio. Con la escena del esparadrapo todavía me parto de risa...genial

Marcos Mateu dijo...

Tengo que leerme el articulo con detalle. En cuanto a la 'nana electrica' de Benoit, no la recuerdo demasiado bien, solo que me enganchaba la sucesion de preguntas no contestadas, me gusta 'seguir zanahorias' cuando leo una historia.

Jolan dijo...

Estupendo repaso de algunos nombres fundamentales de la línea clara.

Si tuviera que elegir entre ellos, aparte del maestro Hergé (por cierto, hace poco me he regalado una especie de biografía suya), me quedo con el Alix de Jacques Martin, además de Chaland y su Freddy Lombard. De Blake y Mortimer estoy bastante desconectado, pero me gustaría hincarle el diente más a fondo un día de estos.

¡Ojalá se editaran por aquí más de estas obras!

Aprovecho para recomendar el blog de Jose Luis, porque es toda una entretenida lección de este estilo de comics (por los que, personalmente, siento bastante interés), por no mencionar las propias creaciones y homenajes que él mismo ha realizado y están genial.

Saludos.

Angux dijo...

Jose Luis, Magnífica visita...
Vaya un artículo que nos has dedicado tan completo. Poco es lo que has dejado sin tocar.
Muchas gracias por ello.

Por lo que pregunta Robur, en mi opinión, y por la caridad de su dibujo e incluso guión, Emlie Bravo es uno de los más destacados de la linea clara actual. Muy influenciado por algunos de los autores que rescata el artículo de Jose Luis.

Un abrazo.

robi pena dijo...

Magnifico blog, como mola :-)!!! Acabo de linkearlo en mi bloroll!!! Los articulos e ilustraciones de todo artista son espectaculares!!! Un fuerte abrazo!!

Angux dijo...

Gracias Robi.
Un placer conocerte en el Expocomic.
Invito a todo el mundo a pasarse por tu blog y disfrutar de las ilustraciones que allí subes.

Un abrazo.

X-C dijo...

Es de agradecer una lección como esta, a mi tambien me gustaba la revista Cairo. Ahora entiendo porque me atraian Blake y Mortimer, aunque las historias eras muy aburridas, es por eso que dices de como conseguian plasmar los ambientes, la época, gracias a unos dibujos espectaculares.
¿Sabe alquien porque hay un club anti Tintin, entre ciertos intelectualoides españoles? ¿será por las acusaciones de colaboración con los nazis de Hergé?

Angux dijo...

XC. Algo hubo de esto que comentas. Más que contra Hergé directamente, contra su exposición en la fundación Joan Miró de Barcelona. Aquí dejo un enlace para quien esté interesado:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/HERGe/COMA/_JAVIER/FUNDACIoN_MIRo_/BARCELONA/Manifiesto/exposicion/Tintin/Herge/elpepicul/19840914elpepicul_2/Tes/

Un saludo.

Angux dijo...

Para ver el enlace completo, tenéis que ir directamente a la entrada. No se por que en la ventana de comentarios no sale completo.

jose luis harmonies dijo...

Gracias de nuevo, Amigos. Es cierto la dificultad de encontrar por aquí estos comics; por mi parte, hace ya muchos años me acostumbré a leer en francés, "obligado" precisamente por ello.La vida de Victor Levalouis, del que hemos hablado alguna vez de pasada en el blog, me parece un buen ejercicio de línea clara que merece que en un futuro le dediquemos más atención.Emile Bravo para mí es un artista con un estilo muy personal, del que hablaremos a propósito de su "diario de un ingenuo" de Spirou. Y hablando de Spirou, interesántísimo también el Le Groom vert-de-gris, dibujado por Schwartz, quien merecería haber sido nombrado en el artículo como digno seguidor de Chaland.Muchas gracias, Jolan, por tu recomendación del blog; espero veros por allí.Un saludo y felices fiestas.

X-C dijo...

Gracias por la información, pero despues de leerlo, todavía no lo entiendo. Yo sabía que Juan Cueto estaba todo el dia dando la tabarra contra Tintin, pero bueno lo de Victor Mora y Bernet me asombra. Sera que soy tonto y no distingo la calidad del Capitan Trueno frente a La isla negra, por ejemplo.

jose luis harmonies dijo...

comprendo tu perplejidad, X-C. Yo viví la polémica en la época. Me de splacé a Barcedlona paraver la exposición, que no era otra que "El museo imaginario de Tintín", que me pareció interesantísima. Ya entonces parecía incomprensible la reacción en contra de esta iniciativa, pero 25 años después resulta aún más trasnochada y fuera de lugar.Yo lo explico por la sencilla razón de que para una vez que se subvencionaba una gran exposición sobre comic , no era sobre el tipo de comics que a ellos les gustaba, así de sencillo.Y lo de politizar a Tintín, creo que es lamentable.En el CAIRO nº 23, Joan Navarro contestaba a estos intelectualoides con un editorial, que acababa diciendo: "...el que no se entere, con su pan se lo coma". Aunque la palabra coma iba con minúscula, era evidente a quién se refería.Coincido contigo en que es inaudito que gente como Bernet o Mora se sumasen a tamaña estupidez. Quizás ahora, viéndolo con más perspectiva, se estén arrepintiendo

Anónimo dijo...

q rollo patatero

lombard dijo...

Anónimo, el artículo al menos está escrito con palabras completas, no como tu breve, poco razonado y por tanto poco interesante comentario.