domingo, 13 de diciembre de 2009

La Visita: Robur.

Hoy nos visita un nuevo amigo, aquí, en La Caraviñeta.
Robur es uno de últimos amigos que ha empezado a dejar sus acertados comentarios en este blog. Cosa que siempre es de agradecer y más cuando de ellos siempre puedes aprender algo.



Robur no tiene blog, como tantos otros amigos que nos visitan, pero siempre se pueden leer sus comentarios aquí o en otros blogs, creo recordar alguno en Tangencias o en el igualmente imprescindible Lector Impaciente. Aparte, de una forma bimestral, podemos leer sus artículos en la revista Inzona Magazine, bajo el seudónimo de Soiyo N. y que desde aquí os aconsejo el seguimiento de estos.

Con una cervecita de por medio, hablamos de lo mal que se nos da a los dos la lengua gala ( y lo que lo lamentamos), de comics (lógicamente) y de una serie muy longeva en Francia y que aquí no ha tenido una edición correcta (como tantas otras, ha sido publicada por varias editoriales dejándola finalmente en la estacada): Los Casacas Azules.

Antes de que el malsano hábito por el coleccionismo compulsivo se agarrapate en el cerebro de cualquier lector de tebeos, solemos pasar por una fase de relaciones abiertas. Es la etapa en la que los tebeos llegaban a tus manos más por regalos, préstamos y los incentivos paternales a la lectura que por el escaso presupuesto, estresado por los gastos fijos en chucherías y maquinitas, y en la que se hacía difícil seguir series. La infidelidad no era solo por razones económicas sino porque la edición, y sobre todo, distribución de comics en nuestro país siempre hay tenido unas cualidades francamente aleatorias. Todos conocemos varias series de buenos tebeos franco-belgas que nunca fueron publicados en España, pero mucho peor son las series con las que nos tentaron publicando un álbum cada dos o cinco años, que luego desaparecían sin saberse bien si es que la serie había sido cancelada, si tu provincia caía en las negras o las rojas de la ruleta de reparto del distribuidor o si los franceses no habían sacado más números. Años mas tarde, un día, en una librería de segunda mano o una de esas tiendas de pueblo donde los fondos de los 70 siguen amarilleando imperturbables en una esquina del fondo, descubres un álbum de esa colección, y tras comprarlo averiguas que sólo salieron tres números más, por cinco editoriales diferentes, y ahora son únicamente encontrables, a precio de ipod, en una pagina web de coleccionismo, mientras que en Francia la colección va por el número 178.



En mi caso una de esas colecciones que siempre me ha martirizado es Los Casacas Azules (Les tuniques bleus). Entre las colecciones completas de Tintines y Asterix que nos compraban mis padres había también un estante de números sueltos de Oumpah-pah, Alix, El visir Iznogoud, Yakari, Spirou, Lucky Luke y otros, entre los cuales había un número de Los Casacas Azules. El tebeo me gustaba mucho y trate inútilmente de conseguir más. Con la edición de Grijalbo me reencontré con la serie y he tratado de ir rastreando los que me faltan, y aunque nunca he tenido todos los números publicados en España los he podido leer gracias a préstamos. De Los Casacas Azules se publicaron en nuestro país once álbumes.



La Editorial Novaro sacó dos a finales de los 70 bajo el título Los guerreras azules.
-Un carro en el Oeste
-Del Norte al Sur

Y luego Grijalbo en los 90 editó los otros nueve ya como Los Casacas Azules:
-Héroes a la fuerza
-Sin Ley
- Los desertores
-La prisión de Robertsonville
-Los azules en la marina
-Los jinetes del cielo
-La gran patrulla
-Reclutas y veteranos
-Los azules en blanco y negro



Todos esos números corresponden a los primeros once álbumes de la edición francesa, publicados allí en los 70. En Francia la serie continúa con gran éxito, saliendo este año el número 53 Sang bleu chez les Bleus (Sangre azul en los Azules).
La serie la creó Louis Salverius, con los guiones de Raoul Cauvin, para aparecer en la revista Spirou (alguna de esas tiras se llegó a publicar en la revista Guai! de Grijalbo). Mi francés no me permite confirmar esto, pero al parecer la serie pudo ser un encargo para sustituir a Lucky Luke que se había movido de Dupuis y Spirou a Dargaud y Pilote. El concepto de los tebeos reúne muchas de las características de la BD clásica y del propio Lucky Luke: un tebeo de línea clara, de aventuras con toque cómico aunque empezó justo al revés, y situado en uno de los territorios favoritos del tebeo francés: el salvaje oeste. El estilo de dibujo es también clásico de la línea clara, con los personajes más caricaturizados que sus entornos que son más realistas. En los tomos de Novaro, y los recopilatorios como La gran patrulla, Salverius dibuja inicialmente a unos personajes más rechonchos y narizones, incluso con rasgos diferentes, en cuanto pasaron a producirse historias largas el dibujo cambió estilizando algo más a los personajes. Salverius murió en 1972, tras salir los primeros cuatro álbumes, y fue sustituido por Lambil (Willy Lambilotte) acentuándose el cambio hacia un dibujo más realista. Con Lambil los personajes tienen unas dimensiones más alargadas, casi proporcionadas, pero conservan las narizotas y caricaturización en el rostro. Las historias largas además, sin perder un aire cómico, empiezan a tratar temas más serios en cuanto los personajes se ven envueltos en la Guerra de Secesión americana y a contener un significativo trasfondo histórico. En estos 49 números dibujados por Lambil hay una progresión en el estilo tremenda, que sólo se puede intuir en los números publicados en España. Poco a poco Lambil consigue encontrar un punto medio entre la línea clara y un realismo más detallista, incluyendo sombreados y efectos de luz, sin perder las líneas simples, bastante singular. Las historias de Cauvin, por lo general con una estupenda documentación, saben mantener el punto entre comedia y aventura en su justa medida.




Los protagonistas de la serie son dos soldados de caballería del ejército de los Estados Unidos, el pelirrojo sargento Cornelius Chesterfiled y el cabo Blutch que forman una de esas parejas que arquetípicas del tebeo de aventuras francés. Lo curioso en esta serie es que Cauvin se sale de la dinámica del héroe como el straight man con un sidekick cómico, de los que tenemos grandísimos ejemplos en la BD como Haddock, Obelix, Pirluit o Kervin. En Los Casacas Azules es el personaje serio, el valentón bienintencionado pero algo simple sargento Chesterfield, el receptor de muchos de los gags de la serie. Chesterfield es el que mete a la pareja en problemas con sus sueños de gloria y su entusiasmo por cumplir órdenes, incluso las que no se le dan, o sus problemas amorosos. Por el contrario el bajito cabo Blutch, siempre dispuesto a desertar, es cínico e indolente y pone el punto antibelicista a la serie. La diferencia de las personalidades les lleva a chocar a menudo, manteniendo así la dinámica de la pareja en un tono de confrontación, pero entre los dos hay una de esas amistades profundas nacidas de la camaradería que se va cimentando durante la serie.



Es una pena que no se hayan publicado más números de Los Cascas Azules en España. Sin ser una serie magnífica o rompedora contiene todo lo que me atraía de los tebeos cuando era un crio y que aún me sigue atrayendo; es uno de esos tebeos para leer tumbado boca abajo en el suelo de tu cuarto mientras te imaginas como será la vida en el Oeste o a que saben los jabalíes esos que se zampa Obelix. Más aún me apena no saber francés para poder seguirla en su idioma original (merde, alors!), así que a veces, gracias a internet, hojeo alguno de los números franceses y fantaseo pensando que igual es una de esas series que se rescatan en integrales. Supongo que tengo más posibilidades de leerla entera si me pongo a aprender francés pero esto del comic en España es bastante aleatorio así que ¿quién sabe?



Los Casacas Azules. Algunas portadas de Spirou.


Una plancha de La gran patrulla, que aún siendo el número 9 recogía historietas sueltas muy anteriores, donde se puede notar la apariencia inicial de los protagonistas.


Plancha de Los desertores el primero de los tomos dibujado Lambil.


Esta plancha es del último número Sang bleu chez les Bleus (Sangre azul en los Azules).


Plancha en la que se puede apreciar el detalle que pone Lambil en muchas de las escenas panorámicas de combates con muchas figuras.

18 comentarios:

Emilio Aurelio dijo...

Describes perfectamente la situación por la que había que pasar en este país si te gustaban los tebeos y no vivías ni en Madrid ni en Barcelona. Lamentablemente, hoy día no ha mejorado lo suficiente, misterios de las distribuidoras.

Toni dijo...

recuerdo vagamente y confusamente estos comics, no se si rondaban por mi casa de alguna compra o eran de biblioteca o eran historias cortas de revista o yo que se......pero algo se ha activado en mi cabeza al verlos.
Gracias.

Gelito dijo...

Buena entrada,Robur.

Uno nunca se acuesta sin aprender algo nuevo. La verdad es que no los conocía. Recrean una etapa de la historia americana que siempre me ha atraido mucho. En esa época yo no pasaba de Tintín, Asterix, Lucky Luke, Spirou o Brugueras varios.

Gracias, Caraviñeta

Jolan dijo...

Estupenda reseña de una serie de la que, quien más o quien menos, algo hemos leído en un momento de nuestra vida como la que citas, a pesar de su limitada difusión en español. En mi caso, gracias a las historietas que aparecían en la Guai! (de la que aún conservo algunos números sueltos por casa).

Y buena elección de láminas, que ciertamente nos permite ver la notable evolución gráfica que se ha producido. Por cierto, que sin ser excesivamente conocido (al menos aquí) Cauvin es un guionista de lo más prolífico, que ha pasado por multitud de series y -por lo que veo- ahí sigue al pie del cañón.

¡Muy buena visita! Saludos.

Angux dijo...

Gran entrada de un clásico olvidado.
Lo cierto es que recuerdo haber leído un ejemplar en la biblioteca entre Spirous, Asterixs, Blueberrys, Tintines, Gafes y demás y me dejó un gran sabor de boca en aquellos años.. nunca supe más de ellos... Tu visita ha despertado los recuerdos de aquellos años y eso es impagable ;)

(por cierto, también recuerdo, de aquellas lecturas, un tebeo situado en la península ibérica (creo que era en la época romana,aunque no estoy muy seguro) recuerdo que estaba bastante bien dibujado con una clara influencia de Peyo y su Johan y Pirluit. Y recuerdo que en ese número el protagonista cortaba una hoja de papel con el filo de su espada, dejándola caer sobre esta... si, se que son pocas pistas pero es lo único que mi mala memoria me permite contaros.. ¿Alguien recuerda algo similar?

Un abrazo, Robur, y gracias por tu visita.

Robur dijo...

Muchas gracias a todos y sobre todo a Angux por la invitación a su que desde hace tiempo es una visita obligada, y al que llegué gracias a Emilio Aurelio creo.

Jolan de Cauvin se que hizo algún álbum de Spirou, y tiene una serie cómica de gansteres en la época de la prohibición que se llama Sammy del que creo que salio algo en España pero no estoy seguro (otra que me gustaría poder leer).

No se cual es ese personajes del que hablas Angux pero has despertado mi curiosidad, lo de la hoja de papel en la espada es algo recurrente que he visto en un manga que no recuerdo. En una peli antigua de Ricardo Corazon de Leon si recuerdo una escena que de chico me impacto: Ricardo y el rey francés y otros notables cruzados discuten con Saladino que les ha visitado en su campamento, y le vienen a decir que mas vale que se rinda que nada puede para el acero cristiano. Saladino les dice que las espadas de Damasco sobrepasan al acero cristiano. Ricardo se levanta y agarra un cetro de hierro y poniéndolo en los reposabrazos de una silla lo parte en dos cachos de un tajazo. Todos se asombran y miran a Saladino que les dice algo asi; impresionante demostracion del brazo de Ricardo pero yo hablo del acero mas afilado, y sacando un pañuelo de seda lo lanza al aire y lo deja caer sobre el filo de su alfanje donde se corta por su propio peso. A esto los reyes cristianos, sudando copiosamente, no tuvieron respuesta. Y perdón por el rollo.

Angux dijo...

No hay que perdonar...
Esta escena del comic recuerdo que se llevaba a cabo al calor de una hoguera...

De Sammy si he leído el tebeo de la colección Tope Guai (el número 8 de dicha colección de ediciones Junior)titulado "Sammy: Mamma mia!"
Berck a los guiones y Cauvin a los dibujos. Creo que aún anda por casa de mis padres. Lo recuerdo como una lectura bastante divertida y entretenida.

Un saludo.

jose luis harmonies dijo...

Muy interesante esta entrada sobre los casacas azules. Yo leí en su día la única que se publicó en Super spirou ardilla (recompensa 1500 dólares) y después el á,munde Novaro Un carro en el Oeste, donde por cierto se les traduce como Guerreras Azules. Ya había oído que luego la serie mejoró con Lambil(a quien conocíamos los lectores de spirou por sus historietas cortas autobiográficas llamadas "pobre Lampil")y de hecho es una asignatura pendiente que tengo el leer alguna de esta época.
Me parece bastante plausible lo de que Dupuis quisiera buscar un sustituto a Lucky Luke.
De Cauvin también se publicaron en Spirou ardilla algo de Sammy, dos historias largas creo,dibujadas por Berck.
La historieta de Spirou y Fantasio que mencionabas, Robur,escrita por Cauvin fue "La boite noire", dibujada por Nic, en los ochenta.
Angux, el personaje hispano que dices, ¿no será Alex?era un tipo bajito con una coleta y su amigo era una especie de Obélix vestido de verde y con una capucha roja y armado, creo recordar, con una cachiporra... nunca lo he vuelto a ver en ningún sitio.
Saludos!

Angux dijo...

Pues no recuerdo si el nombre era Alex, Jose luis, pero bien podría ser. Estaba claramente inspirado (copiado diría yo) en Asterix, no si el personaje era cantabro, vasco o astur... y me quiere sonar ese personaje parecido a Obelix.

La página del último número que se ha editado en Francias de los Casacas Azules tiene muy buena pinta (sobretodo esa primera viñeta a la sombra del arbol)

Un saludo.

Toni dijo...

Yo del personaje ese hispano que decis no creo acordarme pero si me acuerdo de una serie tipo esta de los casacas azules, que era sobre los almogavers en las páginas de Trinca en la que se pegaban mamporros a diestro y siniestro.
Que gusto sería ver otra vez esas historias

Emilio Aurelio dijo...

Era Alex, una copia burda de Asterix y Obelix en plan hispano. Se publicó a la misma vez que Popeye era publicado por BURULAN. Yo opté por Popeye, ahorraba moneda a moneda.- Hoy no conservo ninguno. Supongo que caería en un rafia paterna.

Robur dijo...

La de los Almogavares debe ser la de Chiqui de la fuente "Hector adalid de almogavares", que lei hace muuuucho de prestado y de la que no recuerdo nada. Mas similar a los casacas era "Los Guerrilleros" que creo que salieron en Trinca tambien.

Jose Luis gracias por recordarnos a Sammy, otro tebeo olvidado del que salio alguna cosa, no sabia que era de Cauvin

Pardi dijo...

No conocía este cómic... no me lo compraron de joven y por eso no lo he leido nunca. La verdad es que hay demasiados cómics buenos que no reeditan o cortan antes de tiempo por no cunplir las ventas, y es una pena. Poco a poco parece que el cómic está vendiendo más , esperemos que las editoriales apuesten por cómics de calidad como Casacas Azules.

Igual que han vuelto a sacar Gil Pupila, y dentro de poco Alix.... puede que veas en breve tu sueño hecho realidad.

Angux dijo...

Joer, en uno de mis anteriores comentarios, hablando de Sammy, he cambiado a dibujante por guionista. Quise decir Berck a los dibujos y Cauvin a los guiones. :&

jose luis harmonies dijo...

Y hablando de Berck, también trabajó con Goscinny,creando al taxista Strapontin (en España Florencio). Aún consevo, aunque hecho polvo, el álbum "Florencio y el monstruo escocés", de Jaimes Libros, de hace la tira de años.

Bochones dijo...

Coñe que recuerdos ... bueno poco de estos casacas, solo los puñetazos que arreaba el regordete pelijorro

Vic dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vic dijo...

Ni por temática, ni por diferencias entre ambas lenguas debe considerarse insalvable el placer de leer esta colección de 'Les tuniques bleus' en el idioma original. Se pueden conseguir en el FNAC, aunque lo mejor es entrar antes en Fnac.fr y apuntar el ISBN. Suelen cobrar algo por el gasto de transporte, pero nunca va más allá del 105. Si se acuerdan y lo cobran. Yo me estoy haciendo así la colección poco a poco y estoy de acuerdo con el autor del post en que es un cómic fantástico.