lunes, 7 de diciembre de 2009

La Visita: Jolan.

Hoy recibimos la visita del amigo Jolan.



A Jolan tengo el placer de conocerle hace bastante tiempo, cuando aún no se me había pasado por la cabeza dedicar un blog a esto de los tebeos, algún tiempo antes de que él se me adelantara en esa tarea y abriera su fantástico (en las dos acepciones de la palabra) Adalides Blog.

He de reconocer que me cayó bien desde el principio, siempre intentando ayudar con sus conocimientos sobre comics a cualquiera que quisiera charlar de ellos. haciéndolo, siempre, desde la humildad que le caracteriza y demostrando lo mucho que disfruta de sus lecturas. Buena gente.
También fue de los primeros que se acercó a La Caraviñeta a dejar un comentario en esas primeras entradas y eso, es siempre de agradecer.

Jolan deja sus extensas y trabajadas entradas en Adalides Blog, un blog que conviene visitar y en el que me gusta destacar el gran trabajo que hace con los monográficos que les dedica a la series Thorgal, Johan y Pirluit o Percevan.
También sus magníficas agendas, alguna que otra entrada dedicada al cine, y alguna que otra, también, dedicada a la literatura fantástica o los juegos.

Un placer recibir amigos como Jolan, con el que hablamos de la serie Usagi Yojimbo de Stan Sakai.


¡Ya iba siendo hora de que atendiese la invitación del amigo Angux! La dichosa falta de tiempo y mi voluntad de no presentarme en esta, su casa, hasta que pudiera dedicarme a reseñar algo que estuviese a la altura del lugar, han postergado durante demasiados meses el momento de mi visita. Además, cuando en su día me comentó que de lo que se trataba era de acudir con una obra bajo el brazo que hubiera supuesto algo importante para cada cual, me impuse la intención de traer una muestra un poco diferente de lo que uno acostumbra hablar: no sé si con el presente artículo logro adentrarme en un tebeo que pueda gozar de un gusto más extendido entre el público que aquellos del género que normalmente me ocupa, pero desde luego sí constituye a título personal uno de esos raros cómics cuya lectura siempre resulta significativamente gratificante.



Usagi Yojimbo (literamente, Conejo Guardaespaldas) es la creación más destacada -desde 1984- del autor estadounidense Stan Sakai y aún hoy día el principal motor de su actividad artística. Pese a la evidente procedencia asiática de su artífice, se trata de un cómic americano (y no de un manga, como a priori pudiera pensarse, ni siquiera en su aspecto gráfico) ambientado, eso sí, en el s. XVII japonés. A lo largo de toda la serie, Sakai ha permanecido como único y completo autor de la misma; meritoria hazaña si tenemos en cuenta la amplísima producción que ha alcanzado. Salvo por su trabajo de rotulación en Groo el errante, de Sergio Aragonés (con quien mantiene una relación amistosa de recíprocos homenajes, quizá consolidada -especulo- por su coincidencia en Dark Horse) no es que Sakai se haya prodigado con una variedad excesiva en el ámbito del tebeo. Curiosamente, no hace muchos años le tuvimos en el Expocómic de Madrid (lástima que por aquel momento yo no conociera aún su Usagi).


Stan Sakai con Sergio Aragonés (¡y con Usagi, claro!)

Esta magnífica serie nos relata las andanzas del conejo Miyamoto Usagi, un ronin (samurái sin señor) que vaga por los caminos del país desde que los acontecimientos de la batalla de Adachigahara le convirtieron en un guerrero sin amo al que servir. En los múltiples tomos de la colección se nos narra paulatinamente su vida a saltos temporales sin un orden concreto: su infancia en la aldea de la que su padre era magistrado, la rivalidad desde la niñez con su 'amigo' Kenichi, su adiestramiento con el maestro Katsuichi y su posterior integración al cuerpo protector del señor Mifune. Cuando este último cae en desgracia, Usagi jura vengarse, en aras de una indoblegable lealtad, del que a partir de entonces será su encarnizado enemigo: el señor Hikiji, siempre metido en maquinaciones para derrocar a sus opositores y alcanzar el poder del shogun. Y para un samurái (y más si es alguien como Usagi, de una templanza y honradez envidiables) un juramento es siempre sagrado. Tal vez sea porque la venganza se sirve en plato frío, pero lo cierto es que el voluntario devenir errante del conejo no está centrado en una empresa desesperada por acabar con su enemigo, sino que es en su eterno deambular cuando, casi por azar, surgen entuertos en los que su ayuda a los más débiles es siempre decisiva y en varias ocasiones parece estar implicado el odioso Hikiji. Cuando esto sucede, se le brinda la ocasión de asestar al malvado aristócrata otro golpe contra sus designios, aunque las más de las veces consiste en una nueva actuación que pasa a formar parte del conjunto de experiencias en la senda de crecimiento espiritual y de aprendizaje interior por la que ha decidido regir sus días.



Entretanto, el sereno personaje recorre un medievo nipón deliciosamente descrito, parando en fondas, templos, aldeas, ciudades y parajes de todo tipo donde algún encuentro casual es la ocasión perfecta de demostrar sus habilidades, ya sean estas de negociación (siempre la primera vía a elegir por Usagi) o mediante la espada. Claro que en todos esos avatares no va a verse solo, porque si complejo es el protagonista de tan brillantes aventuras que desarrolla Sakai en esta serie imprescindible, no menos lo son sus acompañantes momentáneos, que unas veces se quedan durante un buen periodo en su compañía y otras apenas se cruzan en su camino por unos fugaces instantes. Así, dejan una huella imborrable en el lector personajes como el cazarrecompensas Gennosuké (Gen), leal y afable, pero más preocupado por sacar tajada de cualquier situación que del sentido del honor que caracteriza a su amigo Usagi. También Tomoe-Ame, la valiente y servicial escolta del señor Noriyuki y una espada cómplice para Usagi. Pero igualmente otros muchos: la mortal espadachín Inazuma, el recto sacerdote Sanshobo, la ladrona Kitsune, el samurái ciego Zato-Ino, el demente guerrero Jei e incluso el pequeño Jotaro, hijo de Mariko, su amor de juventud. Hasta los escurridizos lagartos tokagé, producto de la pasión del autor por dibujar dinosaurios, aparecen constantemente de rondón en unas y otras escenas para amenizar las aventuras de este variado elenco (el propio Usagi llegará a contar con uno como mascota).



Si bien el plan inicial de Stan Sakai iba enfocado a diseñar una historia con personajes humanos reales (basada en el también ronin Miyamoto Musashi), está claro que la idea pronto viró hacia la -actualmente común- moda de utilizar animales antropomorfizados, uno de cuyos máximos exponentes hoy día es justo este simpático conejo de largas orejas y atuendo guerrero. Aunque no soy en absoluto contrario a esta técnica (prueba de ello es mi devoción por otros comics que le guardan un cierto paralelismo, como el Orn de Quim Bou, claramente deudor de esta serie) quizá tuve mis recelos cuando me recomendaron por primera vez a Usagi. Pero resulta que, bajo un dibujo no muy llamativo, casi infantil de un vistazo rápido, y una temática que, de entrada, no me interesaba especialmente (por no mencionar lo abrumador de tanto volumen publicado), encontré una obra de guión excepcional, capaz de enganchar en sólo un puñado de páginas; con un estilo gráfico que, más allá de su aparente simpleza, esconde una tremenda habilidad narrativa. Y, por si fuera poco, documentada con un gusto exquisito. Porque en esa composición argumental que tan bien le funciona, Sakai consigue hacer que -sean cuales sean los gustos y la edad del lector- nos interese lo que nos cuenta, sumergiéndonos inconscientemente en las historias y mitología del antiguo Japón (el volumen 'Segadora', premiado con el Eisner, es un ejemplo perfecto), ora empleando personajes tomados en parte de la realidad y hechos verídicos, ora haciendo uso de un lirismo poético que nos acerca a escenas inolvidables, como aquellas que se dedican a la creación de las clásicas cometas japonesas, a la fabricación de letales katanas o al proceso de recogida y preparación de algas marinas en un sencillo poblado, por citar unas cuantas. Asimismo, para apoyar la ambientación de sus relatos, no vacila en incluir una buena cantidad de vocablos en su japonés original (convenientemente traducidos a pie de página) que, lejos de entorpecer la lectura, aportan más credibilidad a la historia y ayudan a meterse en la misma con toda comodidad.



Otro recurso que define este cómic en el plano contextual es una nota invariable de belicosidad (contraria realmente a la naturaleza pacifista de Usagi) que, en cambio, se suele manifestar la mayoría de las veces en forma de violencia no explícita. Quiero decir que a pesar de que las luchas suponen una constante (mucho más frecuentes son los capítulos en los que aparecen mamporros que en los que no los hay) rara vez estas muestran una crudeza abierta. Más bien, esas viñetas habituales de enfrentamientos, toda una lección de artes marciales (propias, por otra parte, de una serie que no deja de ser de aventuras y acción en buena medida) deparan en un batiburrillo de cuerpos que reciben palos y estocadas por doquier -a menudo mortales, sí- pero que se limitan a un deceso casi cómico de los vencidos, normalmente los malos, claro. Quizá en esto ayude esa personificación por medio de animales antropomórficos, que pueda restar seriedad a una escena que concluirá en derramamiento de sangre. Por cierto, que Sakai ha reconocido no servirse de los animales para instituir conductas, aun cuando muchas de las especies hostiles y nocturnas que aparecen (murciélagos, topos, serpientes, etc.) ocupan el papel de indiscutibles antagonistas. Curioso también que el malo entre los malos, Hikiji, sea para nuestra sorpresa el único personaje representado totalmente bajo apariencia humana (¿el hombre como la peor de las alimañas..?)
La disposición del orden de lectura en la gran aventura que representa el peregrinaje de Usagi Yojimbo es un instrumento manejado de forma muy inteligente y que, entre otras ventajas, ha asegurado la fórmula del éxito comercial de la serie. Esto se debe a que todo el conjunto de historietas que la componen, algunas muy breves, otras formando arcos más prolongados, no precisan de un hilo conductor necesario para llegar hasta ellas: Sakai se las ingenia, él solito y mediante un esquema de revisión y reescritura no redundante, para hacer que cualquier nuevo lector de Usagi pueda elegir uno de sus tomos al azar y no sentirse en absoluto perdido. A mi me parece de quitarse el sombrero, si tenemos en cuenta que estamos hablando de una colección con veintitantos volúmenes en el mercado. Por supuesto, existe un orden cronológico recomendable sobre alguno de ellos (por ejemplo, yo no incitaría a leer ‘Segadora’ sin haber pasado antes por un par de historias que te pongan en antecedentes sobre ciertos personajes, aunque sea perfectamente posible hacerlo y disfrutar de igual manera) pero la magia se halla precisamente en que la densidad de la obra no es óbice para estrenarte en su lectura, al no tener que darle demasiadas vueltas en cuanto a tal o cual volumen por el que decantarse la primera vez. Para muestra, un botón: yo empecé por el tomo 'Al filo de la vida y de la muerte', que ocupa el décimo lugar atendiendo a su fecha de publicación. Seguramente por este motivo, Planeta deAgostini (la encargada de hacer llegar Usagi a nuestras librerías) no se ha molestado en aplicar una numeración precisa, algo que de primeras puede parecer muy chocante. Por fortuna, todos los años nos trae puntualmente alguna nueva entrega en un agradable formato al que no se pueden poner pegas.


Portadas españolas de ‘Al filo de la vida y de la muerte’ y ‘Segadora’


Con todo lo dicho y coincidiendo la crítica en resaltar nada más que halagos de esta serie, Usagi es conocido por el público más de oídas o de haberse topado de forma casual con alguna de sus entregas en la tienda, que de haberse dejado tentar por su lectura. Sin duda, parece más una obra de autor (prueba de ello es que con frecuencia viene prologado por grandes nombres del 9º arte, como Kurt Busiek, Jeff Smith o el mismísimo Will Eisner, entre otros) que destinada a liderar las listas de ventas. Y eso que a su difusión ha podido contribuir el cameo del personaje en la teleserie de animación de las -en su día- populares Tortugas Ninja, que a su vez aparecieron en el tercer número del conejo samurái. O la evidente inspiración en el conocido manga El Lobo Solitario y su Cachorro (el tomo ‘Cabra Solitaria y su Hijo’ es un guiño al mismo) y en el cine de Kurosawa. Argumentos, para muchos, más que convincentes.



¿Cuál es el destino de Usagi? Confiando en que Stan Sakai tendrá más que definidas las pautas para la continuidad de esta sobresaliente epopeya, seguro que en todo momento le irá bien hasta que decida darle un digno final. Al menos por ahora la suerte está de su lado, tras una agitada trayectoria editorial que le llevó de iniciar su andadura en Fantagraphics, pasando por Mirage (1991) hasta ir a parar a Dark Horse (1994). En el transcurso hay que señalar la salida del tomo unitario ‘Space Usagi’ (una vuelta de tuerca en un marco futurista, publicado también por Planeta) y algunos especiales en color que lamentablemente no hemos llegado a ver por aquí. Para no dejar de estar informados, os recomiendo revisar la web oficial de Usagi Yojimbo, que además está de celebración por los 25 años que ha cumplido el personaje.

¡Un buen brindis de saké a la salud de Usagi y del anfitrión Angux!

10 comentarios:

Emilio Aurelio dijo...

Me ha parecido un artículo excelente, incita a la lecura de la obra sin caer en una alabanza excesiva, dejando al lector sacar sus conclusiones.

Robur dijo...

Una de mis series favoritas, que resiste fácilmente la prueba de la relectura. A mi el dibujo una vez pasados los primeros tomos originales me parece buenísimo, quizás como dices en el articulo se menosprecia por los personajes antropomórficos, pero es de una claridad de linea y dinamismo impresionantes. Ademas ha sabido manejar una serie muy larga muy bien, con la evolución del personaje principal,y todos esos secundarios, mezclando folclore japones y religión con la cultura pop del subgenero de samurais como pocos. En fin como ya dije uno de mis favoritos. Buen articulo

Angux dijo...

Un gran artículo Jolan y una fantástica visita.
No es la primera vez que me recomiendan la obra de Stan Sakai. Es verdad que hasta ahora ha sido el dibujo y su aperiencia infantil lo que me ha echado para atrás. Como he dicho otras veces, es bueno romper prejuicios y en cuanto tenga la ocasión romperé este.

Gracias una vez más y un abrazo.

Jolan dijo...

Gracias, Angux (y al resto). Ya verás como si pruebas con Usagi seguramente le cogerás el gustillo y el dibujo no sólo dejará de ser un factor disuasorio, sino que además le hallarás el encanto.
Un abrazo.

Angux dijo...

Bueno, Punicher también había dejado un comentario por aquí en el que decía que habíatenido la suerte de conocer a el autor en el salón de Gijón cuando aún no conocía su obra. Este se mostró muy amable y les comentó que era fan de Mortadelo y Filemón.

La verdad, no se que ha podido pasar con este comentario pues ni Punicher, ni yo, lo hemos suprimido ¿? Deben ser esos duendes de los que tanto se habla...

Jolan dijo...

Uy, pues es verdad! Recuerdo haber leído ese comentario de Punicher...

Muy sorprendente lo de que fuera un gran fan de Mortadelo y Filemón. Y sí, se le ve un autor muy afable. Como dije, lástima no haberle conocido cuando estuvo por el salón de Madrid hará 4 o 5 años.

punicher dijo...

a ver si este dura algo mas :D
si, no recuerdo bien la historia, pero creo que alguien le regaló una camiseta de mortadelo y filemon y el tio estaba flipando, por lo que pude ver ese año en el salon del comic de Gijon paracia un gran tipo y muy abierto con los fans, lastima que los del salon no dejen "confraternizar" con los autores como en aviles!!
saludos!!

s e b a s dijo...

Una buena entrada sobre Stan Sakai.
Muy interesante.
Saludos

Beldz dijo...

Muy buena reseña, Jolan, como siempre. Yo aún tengo que leer los dos tomos de "Segadora". A ver si pronto me pongo con ellos.

Eso también me hace pensar en continuar con mi reseña, empezada ya desde hace tiempo; pero por aquí hay un nivel...

oenlao dijo...

muy interesante siempre las notas de jolan y su blog.