lunes, 24 de agosto de 2009

Vidas de Tebeo: Aníbal Barca.

Aníbal Barca (en fenicio Hanni-baal חניבעל, que significa «quien goza del favor de Baal» y Barqa ברק, «rayo»), conocido generalmente como Aníbal o Hanibal, nacido en 247 a. C. en Cartago (al norte de Túnez) y fallecido en 183 a. C. en Bitinia (cerca de Bursa, en Turquía), fue un general y estadista cartaginés considerado por muchos como uno de los más grandes estrategas militares de la historia.



(Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, 247 a.C.-Bitinia, actual Turquía, 183 a.C.) Militar cartaginés. Hijo de Amílcar Barca, quien, según la leyenda, le hizo jurar odio eterno a los romanos ante los dioses. Tras la muerte de su padre (229 a.C.) y el asesinato de su cuñado Asdrúbal (221 a.C.), Aníbal asumió la jefatura del ejército cartaginés, que ya entonces controlaba el sur de Hispania. Desde su base de Cartago Nova (la actual Cartagena), realizó varias expediciones hacia el altiplano central y sometió a diversas tribus iberas.

En el 219 a.C. destruyó Sagunto, ciudad aliada de Roma, y traspuso el Ebro, río en que, siete años antes, cartagineses y romanos habían fijado el límite de sus respectivas influencias en territorio peninsular; esta acción significó el inicio de la Segunda Guerra Púnica (219-202 a.C.).
En la primavera del 218 a.C., Aníbal concedió a su hermano Asdrúbal el mando de las tropas en Hispania y partió hacia Italia con un ejército de 60.000 hombres y 38 elefantes. Después de atravesar los Pirineos, y los Alpes, llegó a la llanura del Po, donde derrotó a los romanos sucesivamente en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido en el curso de la marcha.



Al año siguiente, una nueva victoria, esta vez junto al lago Trasimeno, le dio el control sobre la Italia central. Aplastado el ejército romano de Flaminio, Roma quedó a merced del cartaginés, pero éste no se atrevió a asaltar las sólidas murallas de la ciudad y prefirió dominar la Italia meridional. En agosto del 216 a.C., venció en Cannas a las tropas de Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, cuyos efectivos duplicaban a los suyos.

No obstante, lejos de sus bases de avituallamiento, sin posibilidad de recibir refuerzos, ya que su hermano Asdrúbal había sido derrotado y muerto por Claudio Nerón en la batalla de Metauro cuando se dirigía a socorrerle (207 a.C.), y habiendo fracasado en el intento de atraer a su causa a los pueblos itálicos sometidos por Roma, el ejército de Aníbal quedó aislado e inmovilizado en la Italia meridional durante varios años, situación que aprovecharon los romanos para contraatacar.



Tras expulsar a los cartagineses de la península Ibérica, el general romano Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, desembarcó cerca de Cartago (203 a.C.), hecho que obligó a Aníbal a regresar a África, donde fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. A consecuencia de esta derrota, Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin al sueño cartaginés de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental.

Con todo, Aníbal, elegido sufeta para los años 197 y 196 a.C., intentó reconstruir el poderío militar cartaginés, pero, perseguido por los romanos, hubo de huir y refugiarse en la corte de Antíoco III de Siria, a quien indujo a enfrentarse con Roma, mientras él negociaba una alianza con Filipo V de Macedonia. A raíz de las victorias romanas sobre los sirios en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (189 a.C.), Aníbal huyó a Bitinia, donde decidió quitarse la vida el año 183 a.C., para evitar que el rey Prusias lo entregase a Roma y ante la imposibilidad de encontrar un refugio en que pudiera sentirse seguro.




Uno de mis personajes históricos preferidos. El líder cartaginés sería un estupendo protagonista de un comic. Valor, coraje, locura, un descabellado plan que consigue llevar a cabo para más tarde, cerca ya de su objetivo, no llegar a finalizar...
Una magnífica muestra de lo que podría perfectamente funcionar a mi forma de ver sería la novela Yo Anibal, General de Cartago de Ross Leckie donde el amor entre Aníbal y la joven princesa oretana Himilce son capaces por momentos de eclipsar la parte más histórica de la obra (increíble lo bien que narra Leckie el fatal acontecimiento que le sucede a Himilce en los Alpes, después de decidir acompañar a su esposo)

No dejéis de buscar en google las imágenes del ilustrador británico recientemente fallecido (2007) Angus McBride, autor de la segunda ilustración de esta entrada que representa a los guerreros íberos, protagonistas principales de las guerras púnicas.
Un ilustrador que supo aunar como nadie el dibujo con la historia y ayudó con sus ilustraciones a entender un poquito mejor esto que llamamos historia a miles de chicos que nos acercábamos a ella.

Texto:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/anibal.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Aníbal

Un saludo.

8 comentarios:

Caracrater dijo...

Hola Angux.
Ya estamos de vuelta...bien porque esto era un poco aburrido.

Apasionante personaje Anibal. Hay un comic de Hermann y Vernal llamado Yugurta, que va sobre las guerras de estos númidas contra Roma. Yugurta es el sobrino de Masinisa, rey númida que pacto con los romanos antes de la batalla de Zama privando a los cartagineses del arma secreta que les había valido anteriormente la asombrosa victoria de Cannas contra los romanos: la caballeria númida.
Saludos.

Angux dijo...

Muy bien traido, Caracrater, un comic que se me había caido en el olvido a pesar de ser de mi admirado Hermann.
Un punto para ti ;)

PAblo dijo...

Aparte de Yugurta de un joven Hermann con Vernal (te dejo una entrada que escribí sobre este cómic http://ellectorimpaciente.blogspot.com/2008/07/yugurta-de-hermann-y-vernal.html) creo que ha habido otros que han tratado sobre el general cartaginés.

En España, me suena alguna historia de El Jabato y en otra entrada (http://navarrobadia.blogspot.com/2009/06/anibal-el-terror-de-roma.html) Joan Navarro rescata esta joyita que no he leído.

Impacientes Saludos.

Angux dijo...

Gracias por los aportes PAblo.

Tienes razón, a mi también me suena alguna aventura del Jabato.. pero mi mala memoria me impide concretar más.

Vaya colección chula esa que nos muestra Joan Navarro en su blog, como tu dices unas joyitas.

Un saludo.

Eduard dijo...

Hola Angux,

Es cierto que se echan de menos cómics sobre la figura de Anibal (o sobre Cartago). Fantásticas las ilustraciones de Angus McBride, este autor no solo conseguía imágenes históricas verosímiles, sino que además son épicas!

Si te gustó el libro de Leckie, prueba el Anibal, de Gisbert Haefs, a mi parecer uno de los maestros del género. Éste quizás sea vez su libro más exitoso (aunque, a su vez, también el más convencional).

Un saludo

Angux dijo...

Hola Eduard, muy buenas.
También me leí en su momento el Aníbal de Gisbert Haefs, un gran libro por supuesto, más matemático que el de Leckie, más fiel a la historia.. pero quizás por esto me gustó más el de Leckie.
Leckie se permite más licencias que hacen de su libro una lectura más entretenida. Entra en el perfil Psicológico de su personaje y su odio enfermizo a los romanos que va in crescendo a lo largo del relato...
Aunque esto es cuestión de gustos y ambos son dos grandes libros con la figura del general cartaginés como protagonista.

Otro fantástico dibujante de la historia (didactico también como pocos) es Peter Connolly. Autor, por cierto, del libro Anibal y los Enemigos de Roma

Un saludo.

Jolan dijo...

Preciosas láminas las que has puesto en esta entrada. No he leído a Ross Leckie, pero si buenas recomendaciones sobre su obra.

Curiosamente, hace sólo unas semanas he estado visitando la mítica Cartago mientras veraneaba en Túnez. De la Cartago púnica no quedan prácticamente vestigios, y de la romana lo más destacable y casi visitable son las termas de Antonino Pío. Aún así, merece la pena pasearse por esas piedras centenarias junto al Mediterráneo.

Mauro Vargas dijo...

Hola, un gusto visitar éste blog. De paso comento que vengo realizando un webcomic "Hannibal Goes to Rome" desde hace un par de años para el sitio www.shadowlinecomics.com

Pueden criticar y pegar con libertad!

Un saludo, Mauro Vargas