Guión y Dibujo: Paco Roca.
Formato: Libro cartoné, 102 págs., color.
Editorial: Astiberri.

Es fácil al leer este nuevo comic de Paco Roca dejarse llevar por el anterior trabajo del autor valenciano e intentar buscar similitudes con la fenomenal y exitosa Arrugas.
Es fácil que el lector de Las Calles de Arena (más, si es poco conocedor de la obra del autor) busque en ésta una especie de continuación de su anterior trabajo que le valió, entre otros muchos, el Premio Nacional del Comic del pasado año.
Y es cierto que similitudes hay, como no podía ser de otra forma tratándose del mismo autor.
El dibujo tan personal de Roca hace que los personajes de este comic se parezcan en muchos casos a los personajes de Arrugas (o a las anteriores obras del autor) de hecho hay viñetas en las que , por ejemplo, el reparador de calderas guarda un asombroso parecido con Miguel de la tan mencionada obra Arrugas.

Después de todo lo anteriormente dicho, hay que avisar que el que busque en esta obra una especie de Arrugas 2 o un Paco Roca que trata de sacarle partido a su anterior trabajo y a los premios cosechados, va del todo desencaminado. Ni lo es, ni pretende serlo y es Roca el primero que se desentiende de su anterior título, buscando en este nuevo libro otras historias que contarnos. Y a mi forma de ver, lo consigue nuevamente con maestría.

Sería más sensato, si e permitís, buscar similitudes con obras literarias de las que se nota que han servido de inspiración para desarrollar esta historia.
Así pues, podemos ver en su lectura una nueva versión moderna de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, donde cómo en el libro de Lewis Carroll, la aventura te arrastra a un mundo extraño, lleno de personajes con hábitos absurdos (a nuestros ojos) a los que han dedicado el resto de su vida y de los que, sin embargo, se puede aprender y sacar una moraleja como de si de una fábula de Samaniego se tratase.
Así mismo y por la misma cuestión, también podemos ver reminiscencias a otra obra literaria clásica por todos conocida: El Principito, del escritor (y aviador) francés Antoine de Saint-Exupéry.

Todo empieza cuando, nuestro protagonista, está en una tienda comprando comics y recibe una llamada de su novia. Han quedado y, como siempre, llega tarde. Nuestro olvidadizo protagonista no había recordado que habían quedado en el banco para firmar la hipoteca del piso que ha comprado junto a María.
La cosa se agrava más cuando acto seguido recibe la llamada de un amigo para tomar unas cervezas y le es imposible negarse.
A 20 minutos para que cierren el banco, y cargado con una figura a tamaño natural de Corto Maltés que servirá para decorar su nuevo piso, decide atajar por un barrio por el que siempre se pierde cómo única solución para llagar a tiempo a su cita.
Pero en el barrio, como era de esperar, se pierde y a partir de aquí la aventura arrastra vertiginosamente al lector hacia el mundo imaginario antes descrito y sus curiosos habitantes.

Por desgracia, y en esta caso, la edición de Astiberri no llega a estar a la altura de la obra. La elección del papel y sobretodo un mal trabajo de imprenta, hacen que el comic tenga la apariencia de una fotocopia a color, cosa que inevitablemente resta enteros a la obra.
Sin duda una pena de la que estoy seguro, la editorial habrá tomado nota ante las críticas recibidas por esta edición.
Así pues, el papel utilizado, la mala impresión y un escáner que me pide a gritos la jubilación son los principales culpables de la mala calidad de las imágenes que adornan esta entrada y por las que pido disculpas.
Un saludo.
Otros comentarios a esta obra:
Alvaro Pons en La carcel de Papel.
PAblo en El Lector Impaciente.
Francix en Bocadillos de Pensamiento.
Octavio en Estodigo.
EduXavi en Trazos en el Bloc.
Sergio en Lecturas Recomicdadas.











































































































































































































