sábado, 27 de junio de 2009

Lecturas: Las Aventuras Imaginarias del Joven Verne: La Puerta Entre los Mundos.

Fecha de edición: mayo de 2009.
Guión: Jorge García.
Dibujo: Pedro Rodríguez.
Formato: Libro cartoné, 56 págs., color.
Editorial: Glénat.



Me pareció increíble cuando encontré aquella máquina.
Estaba yo sacando a mi perrilla por un campo de canchales de granito, de esos que distingue el paisaje del pueblo de mis padres al de cualquier otro sitio, e intentando ver uno de esos casi extintos lagartos que de vez en cuando asoman su cuerpo al sol extremeño cuando, entre dos olivos y una de esas grisáceas piedras me pareció ver algo brillar.
Me acerqué intrigado y separé unas de las ramas de hojas secas que cubrían como podían aquel armatoste y no pude, si no que dar un salto hacia atrás ante tan sorprendente descubrimiento.
He de recocer que me quedé parado un momento. En principio, creí haber descubierto un ovni.
Enseguida separé el resto de las hojas pensando que aquel descubrimiento me llenaría los bolsillos de un dinero siempre necesitado.
Entré en la máquina e inconscientemente apreté un botón rojo en el que se leía la palabra “adelante“ en perfecto castellano. Como veis, aquella especie de nave no paraba de sorprenderme.
Aquel artefacto empezó a funcionar de una manera convulsa. Todos los relojes de su interior se volvieron como locos y sus manecillas giraban a un ritmo vertiginoso dando vueltas unas hacia la izquierda y otras a la derecha.
En el techo de la nave, una antena rígida y que terminaba en una pequeña bola empezó a emitir unas luces de un azul intenso que rápidamente empezaron a envolver la nave.
Inmediatamente salté de aquella máquina infernal. Con el corazón asomándose por mi boca y tirado sobre la amarilla pradera de hierbajos secos pude ver como la nave desaparecía ante mis incrédulos ojos.
Rastreé con mi mirada la zona donde había estado la máquina momentos antes y en su lugar solo encontré, posiblemente olvidado por los dueños de la nave, este comic que hoy paso a comentar:

Lento, voy leyendo las compras que hice de las novedades del Salón.
Seguido por los entusiastas comentarios que había leído en (por ejemplo) La Carcel de Papel llegué a este comic del que hoy os hablo, y la verdad, puedo decir que la compra ha sido muy acertada.



Los niños son dueños de una imaginación prodigiosa y son esos niños, una vez hecho adultos y habiendo conservado parte de ese poder para imaginar, los responsables de las mejores novelas de aventuras. Julio Verne, sin duda, fue uno de esos niños.

La Puerta de los Mundos es sobretodo un comic de aventuras, muy, pero que muy disfrutable para los que busquen en él una lectura agradable, con reminiscencias a otras lecturas más literarias como el Tom Sawyer de Mark Twain y quizás menos para el que busque una especie de biografía juvenil del famoso escritor que aparece en el subtítulo de la obra.
En este mismo sentido he de decir que yo, al menos, también he recordado la lectura de Fantasmas Blancos (comic de Appollo y Li-Ann y que ya comentamos por aquí) mientras leía este comic. Quizás debido a lo aventurero de la historia y que en ambos títulos podemos encontrar el espíritu de un marinero que entabla cierta amistad con el imaginativo protagonista del relato.



Con un guión que busca y consigue la conexión con un lector de cualquier edad siendo tan válido para los lectores más jóvenes como para los más adultos. La Puerta entre los mundos nos cuenta como el joven Jules Verne acompañado de Paul, su hermano menor, y su prima Caroline, (primera mujer de la que Jules se enamoró perdidamente sufriendo por esta miles de desplantes) y como jugando viven una aventura sorprendente que nace de la poderosa imaginación del joven Verne.
Jules y sus compañeros de andanzas se adentran en una isla desierta y misteriosa conocida como La isla de Robinson (siempre según la desbordante imaginación del protagonista de la historia) allí descubren una especie de santuario y siendo, como es, el día de los difuntos deciden llevar a cabo un ritual supuestamente celta para predecir el futuro.
Para ello recogen varias piedras, las marcan con sus iniciales y las echan al fuego. Si a la mañana siguiente la piedra que contiene tu inicial se mantiene en los rescoldos de la hoguera sería señal de buena suerte. Si por el contrario desaparece, la persona a quien representa estará en peligro de una muerte segura y si la piedra se raja o rompe, la persona representada viviría entre dos mundos. El de los muertos y los vivos.



Sin duda uno de los fuertes de esta obra es el original y rectilíneo dibujo de Pedro Rodríguez así como el acertado tratamiento del color que junto con la argumentación necesaria es capaz de transportarte inmediatamente a 1837, época en la que el joven Jules disfrutaba de sus paseos en el Lady Róvena, pequeño velero alquilado por un franco diario y con el cual se paseaban por las tranquilas aguas del Loira.
Me ha gustado tanto, que voy a buscar inmediatamente su anterior trabajo y más después de que Pablo lo recomiende en su Lector Impaciente de semejante manera.



Glenat nos presenta esta obra, ganadora del I Premio Joseph Coll que otorga la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña, con una muy buena edición y un tamaño muy acertado a mi gusto, para poder ofrecer un buen precio sin por ello devaluar el trabajo de los autores.

El inicio de este comentario es un especial homenaje que humildemente me he permitido hacer al magnífico relato que, en forma de epílogo, hacen los autores al final de la obra titulado "Un Extraño Suceso". Disculpar mi osadía. No he podido resistirme.


Algunas ideas y recursos que me apetece destacar de la obra:

Son varias obras de aventuras clásicas las homenajeadas en este comic. En la viñeta Viajes Extraordinarios de Julio Verne.


La visión al despertar de Jules.


Contar una historia pasando del recuerdo al presente.


Un saludo.

Otros comentarios a esta obra:

PAblo en Lector Impaciente.
Sergio en Lectura Recomicdadas.
Blueberry en Fort Navajo.
Álvaro Pons en La Carcel de Papel.
Bochones en 48 Páginas.

5 comentarios:

PAblo dijo...

Estupenda entrada. Para mí Pedro Rodríguez ha sido un auténtico descubrimiento. Me parece de los mejores jóvenes dibujantes y como guionista tampoco es manco.

Esperaré tu reseña de "Omar, el navegante" -impaciente, claro- a ver si te ha gustado tanto como a mí.

Impacientes Saludos.

Angux dijo...

Gracias PAblo.
Completamente de acuerdo en lo de Pedro Rodríguez.
A ver si hay suerte y consigo Omar... Y ya os contaré.

Saludos.

Nacho dijo...

Con ésta obra estoy en un contínuo tira y afloja. Que si sí, que si no...

Conociéndome seguro que acaba cayendo.

Saludos!

Angux dijo...

Nacho. Es una estupenda y entratenida historia (tampoco esperes la 8º maravilla, que luego...)
Mi pequeña, como sabes, tiene tres añitos. Me gustó mucho poder contarle esta historia mientras le enseñaba las viñetas, al igual que la Isla Sin Sonrisa. (por supuesto obviando algunas cosillas)

Allan Carciente dijo...

Bueno,lo programo para mi blog sobre Jules Verne, http://julesverneastronomia.blogspot.com